En la actualidad, más de 100 millones de personas se encuentran desplazadas en todo el mundo con el estatus de "refugiado"; este término hace referencia a todas aquellas personas que se encuentran fuera de su país de origen porque correrían un grave riesgo de sufrir violaciones de sus derechos humanos y persecución.
Cada año, el 20 de junio, se conmemora el Día Mundial del Refugiado, una jornada internacional diseñada por Naciones Unidas para celebrar el derecho de los refugiados a buscar seguridad, protección y recibir ayuda, "sean quienes sean, vengan de donde vengan y siempre que se vean obligados a huir". Es una forma de honrar el valor y la fuerza de millones de personas que, cada año, se ven obligadas a abandonar sus países de origen debido a conflictos, persecuciones y contextos violentos.

Al mismo tiempo, este día ofrece una ocasión para sensibilizar sobre este tema tan delicado, crear empatía y comprensión y proteger los derechos humanos, que deben estar en el centro de toda discusión cuando se habla de personas en peligro. El derecho a la seguridad se declina en:
- El derecho a solicitar asilo. Se trata en realidad de un derecho humano, declarado en el artículo 14.1 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece que toda persona tiene derecho a buscar asilo y a disfrutar de él, así como a la protección contra la persecución en otros países.
- La necesidad de un acceso seguro, lo que significa que las fronteras internacionales deben permanecer libres y abiertas para todas las personas obligadas a huir. De hecho, cuando los países cierran las fronteras, esto puede obligar a las personas que buscan asilo a elegir otras rutas más peligrosas.
- No se debe presionar a nadie. No se puede obligar a la gente a volver a un país donde su seguridad y su libertad corren peligro. Si alguien ha huido de su hogar en busca de seguridad, es ilegal obligarle a regresar a ese país si su vida o su libertad corren peligro.
- Sin discriminación. Las personas no deben ser discriminadas al cruzar las fronteras; deben recibir un trato justo, independientemente de factores como la raza, la religión, el sexo o el país de origen.
- Trato humano. La dignidad y el respeto deben ser los valores fundamentales cuando se trata con seres humanos.
A pesar de la existencia de estos derechos, por desgracia, el hecho de que se respeten no es tan evidente y la realidad no siempre se ajusta a las normas. Así lo demuestra, por ejemplo, la actual situación griega. Muchos informes recogidos por ONG y grupos de defensa de los derechos han documentado la práctica por la que, al cruzar de Turquía a Grecia, los inmigrantes son detenidos por las autoridades griegas, con poco o ningún acceso a comida y agua, a veces golpeados, obligados a desnudarse, despojados de su dinero u otras pertenencias y finalmente empujados de vuelta a Turquía a través del río Evros.
Se ha informado de que Las fuerzas del orden griegas detuvieron a los solicitantes de asilo pocas horas después de su desembarco y los expulsaron a Turquía, primero en grandes barcos de la Guardia Costera y luego en pequeñas balsas inflables de rescate cerca de la frontera turca.
Basado en informes, Las autoridades griegas habrían obligado a unos 42.000 solicitantes de asilo a regresar a Turquía entre 2020 y mayo de 2022, y esta situación se prolonga desde 2008.



Esto significa que a los refugiados se les ha robado su derecho a buscar asilo, seguridad y protección en las fronteras europeas y, hoy más que nunca, estas violaciones deben ser denunciadas y condenadas. Esto lo hacen a diario muchas organizaciones independientes que documentan estas situaciones y sensibilizan sobre estos abusos cometidos por las autoridades y la policía, así como por terceros. Por lo tanto, se puede afirmar que a pesar de las brutalidades y violaciones, afortunadamente también existe la otra cara de la moneda, formada por quienes denuncian los abusos, quienes mantienen en alto la atención sobre estas cuestiones, quienes sensibilizan, quienes creen en los derechos humanos y los respetan, quienes ayudan concretamente y anteponen la seguridad de los refugiados.
Se trata principalmente de ONG que, a su pequeña manera, intentan hacer todo lo posible para garantizar los derechos humanos, el trato humano y la protección, rescatando a personas necesitadas, ayudándolas en la integración posterior a su llegada o simplemente denunciando estas situaciones brutales. Su principal prioridad es asegurarse de que se garantizan los derechos humanos y hacer que se escuche la voz de las comunidades de refugiados, no sólo ese día o esa semana, sino durante todo el año.
A pesar de la importancia del trabajo realizado por las ONG, la protección de estas personas debe sentirse como una responsabilidad colectiva, en la que cada uno puede implicarse y desempeñar su propio papel. Hay muchas formas de ser útil: mantenerse informado sobre las cuestiones migratorias, estar al corriente de las actividades de las ONG locales, difundir información, colaborar activamente, hacer donativos, etc. Sólo así podremos garantizar que este día sea una oportunidad para que las comunidades de refugiados sean vistas, escuchadas, respetadas y ayudadas, y no se quede sólo en una marca en el calendario.
