Me llamo Mimi, tengo 19 años y soy de Inglaterra. Soy voluntaria en OCC Barcelona como parte de mi proyecto del Cuerpo Europeo de Solidaridad durante nueve meses. Mi papel principal es el de profesora de inglés en el que enseño a los locales a nivel principiante e intermedio y también a menores refugiados.
Antes de venir a OCC, pasé un año viajando sola por Europa y Estados Unidos. Fue una experiencia increíblemente transformadora e inestimable para mí y me hizo darme cuenta de lo mucho que me gusta visitar otros países y conocer a gente de distintas nacionalidades. Lo que más me aportó viajar fue independencia y gracias a ello me aceptaron para trabajar en OCC, a pesar de mi edad.
Visité Barcelona dos veces antes de llegar en septiembre y desde entonces era el lugar donde soñaba estar. Al principio planeé enseñar inglés en el extranjero, pero no era posible sin formación. Después de que mi hermana completara un proyecto de voluntariado europeo en Berlín, estaba muy decidida a emular su experiencia en Francia, pero tuve poco éxito. Estaba a punto de darme por vencida cuando me topé con un anuncio de OCC en el que se buscaba un profesor de inglés. Era el puesto perfecto para mí porque combinaba mi deseo de enseñar y tenía su base en Barcelona, el destino de mis sueños. Al principio, tenía poca fe en que me aceptaran en el proyecto, así que cuando lo fui, fue una sensación muy especial que aún no he asimilado del todo.
Enseñar inglés ha sido a veces un reto porque no tengo ninguna formación y soy muy tímida por naturaleza. Sin embargo, los aspectos positivos han superado a los negativos y mi confianza ha crecido muchísimo. No puedo creer lo mucho que disfruto con ello y lo natural que me resulta. Además de enseñar, también me encargo de publicar en la cuenta de Instagram de Open Cultural Center Youth. Es una forma estupenda de explorar mi lado creativo y poner en práctica mis conocimientos de inglés. Además, una de mis tareas favoritas es ayudar con el trabajo administrativo en la oficina, como mecanografiar las actas en las reuniones.
Trabajar en OCC no me parece un trabajo y disfruto yendo a trabajar cada día. Me siento muy afortunada de trabajar con personas tan maravillosas que se han convertido más en una familia que en colegas. Barcelona se siente como mi casa y me siento sumamente feliz y cómoda aquí. Por lo tanto, me gustaría continuar mi viaje aquí en Barcelona cuando termine mi proyecto. Estoy increíblemente agradecida a OCC por darme esta oportunidad y no puedo esperar a ver lo que me deparan el resto de los meses.
