Hay muchas razones por las que una persona, una pareja o una familia entera puede decidir abandonar su país. La necesidad de huir de un conflicto, de escapar de una catástrofe medioambiental o simplemente la búsqueda de un futuro mejor para ellos y sus hijos son motivaciones que empujan cada día a miles de personas a viajar, dispuestas a todo, con o sin un destino preciso. Detrás de cada una de estas personas hay una historia con sus propias características y peculiaridades. Sin embargo, aunque diferentes entre sí, cada historia está invariablemente unida por un elemento común. Cada viaje y cada camino tienen un punto de partida preciso: el hogar.

En 2015-2016, más de un millón de personas, principalmente de Siria, Irak y Afganistán, abandonaron sus hogares en busca de un futuro mejor y llegaron a Grecia huyendo de la persecución y la guerra. En el largo viaje que les trajo a Europa, sentirse como en casa fue sin duda una emoción pocas veces experimentada. Una vez en Grecia, las estructuras de acogida, como tiendas de campaña y contenedores típicos de los campos de refugiados, no recuerdan ciertamente, ni siquiera desde un punto de vista estructural, la dimensión íntima y familiar de una casa.
Tras el cierre de la "Ruta de los Balcanes" en 2016, 50.000 personas decidieron permanecer en Grecia, pero sin tener un lugar donde alojarse. Por ello, tuvo lugar el proyecto ESTIA (Apoyo de Emergencia a la Integración y el Alojamiento), gestionado inicialmente por ACNUR, financiado por la UE y ejecutado por numerosas ONG. El proyecto ESTIA se divide en dos partes:
- Componente de alojamiento ESTIA: esta parte del proyecto proporciona a los solicitantes de asilo un verdadero hogar, en apartamentos u hoteles, situados en numerosas ciudades. Como resultado, 73.000 personas han sido alojadas en 16 ciudades y 7 islas.
- Ayuda en metálico ESTIA: en un proceso de integración e inclusión es ciertamente necesario proporcionar ayuda financiera para hacer frente a los gastos diarios. El proyecto ESTIA proporciona directamente a los solicitantes de asilo una ayuda en metálico para que puedan gestionar de forma autónoma sus fondos en función de sus prioridades individuales.
La puesta en marcha del programa ESTIA constituye un verdadero punto de inflexión para la vida de muchos solicitantes de asilo, que por fin pueden volver a saborear una apariencia de normalidad. La posibilidad de vivir en un apartamento, con su familia, es extremadamente importante desde muchos puntos de vista. En primer lugar, la posibilidad de vivir en la ciudad le permite realizar las actividades cotidianas con mayor sencillez, pudiendo llegar fácilmente a la escuela, el supermercado, la farmacia o el hospital. Además, vivir en contacto con la comunidad local favorece la integración y el intercambio cultural. Desde el punto de vista psicológico, los beneficios son numerosos. Disponer de un espacio propio, en el que vivir tranquilamente con los suyos, facilita sin duda el bienestar y la tranquilidad, y evita los problemas causados por la convivencia forzada en estructuras enormes y superpobladas.

Sin embargo, en mayo de 2021 la gestión del Componente de Alojamiento del ESTIA pasó del ACNUR al Ministerio de Migración del gobierno griego, y la Ayuda en Efectivo del ESTIA corrió recientemente la misma suerte. Desde entonces, el número de plazas disponibles en apartamentos ha ido disminuyendo claramente. Además, el Ministerio de Inmigración fue incapaz de asumir eficazmente las riendas del programa de Asistencia en Efectivo, y la imposibilidad de proporcionar fondos a las personas de los campamentos ha provocado falta de alimentos y muchas dificultades. Además, la decisión de no ampliar los fondos, ni siquiera por un periodo limitado, a los solicitantes de asilo a los que se concede el estatuto de refugiado ha tenido como consecuencia que permanezcan en los campamentos, al no tener otra opción.
El programa ESTIA ha demostrado tener un enorme potencial, significando un verdadero paso adelante para la integración e inclusión de los solicitantes de asilo en el tejido social, proporcionándoles cierta independencia económica y una dignidad renovada. Gracias a este programa, muchos solicitantes de asilo han encontrado un rayo de esperanza: no lo rompamos.

